El nido vacío

Finalizaba la clase de yoga y  mientras me calzaba y reunía mis cosas , mi mente ya conectaba con todas las obligaciones de  mi día , hasta que la cara de una de mis compañeras,  con los ojos llenos de lágrimas me trajo de repente  a mi presente.

Ella estaba conversando con otras compañeras y pude escuchar algo sobre una pérdida, un hijo. Pensé que su hijo había muerto, por la tristeza con la que  lo que estaba relatando. Entonces, al primer silencio generado decidí preguntarle que le había pasado. Ella con dificultad para hablar, por la emoción, me relató que su hijo ya mayor se había marchado de su hogar ,que  no lo veía tan seguido, y que lo extrañaba mucho. Esto es lo que se conoce como el síndrome del nido vacío, que ocurre a muchas mujeres y hombres también, cuando sus hijos ya mayores deciden abandonar el hogar , para comenzar una vida independiente.

Pensar que el mismo evento para unos puede ser triste y para otros de gran felicidad.  “Mi nido” seguirá ocupado, por lo menos por un buen tiempo,y sería una gran bendición  que mi hijo decida irse porque puede, porque quiere. Así ocurre con la vida,  es lo que los padres esperamos que ocurra,  mas tarde o mas temprano.

Así sucedió con mi hija que,cuando nos mudamos a la playa, decidió quedarse en la ciudad para seguir estudiando,y para mí,  saber que tiene esa libertad para poder elegirlo,  hace que me sienta muy feliz.

Finalmente los hijos no son “nuestros”, mas bien son de la vida, no nos pertenecen, y no nos deben nada. Nosotros los hemos educado, alimentado y cuidado sin esperar nada a a cambio. Eso también debería ser una elección  de nuestra parte, y seguramente si lo pudimos sentir así, una elección y no una obligación, lo hemos podido disfrutar mucho mas y no habrá reproches para el futuro.

Mi nido  hoy no está vacío y no me entristece,  es como es, distinto a los demás, o mas bien a la mayoría y pienso todas las cosas que haría con mi nido vacío, sin necesidad de hacer tantos acuerdos con personas para que se queden a cargo de mi hijo, mientras hago lo que me gusta hacer o lo que necesito hacer.

No puedo  juzgar a  las personas que sienten su nido vacío. Puedo entender lo que les pasa, y me encantaría que pudieran ver el otro lado de la moneda, lo bueno de que sus hijos hoy puedan soltarse y andar su propia vida en independencia.

Mi nido hoy no está vacío y siento que es mi responsabilidad pensar en que quizás tenga que hacer que se vacíe,  antes que yo deje este plano físico, es decir cuando muera. Por eso  los proyectos de co housing y  de viviendas asistidas, pensando en dejar un nido lo mas parecido a lo que mi hijo tiene hoy, un nido donde se siente seguro, acompañado, a gusto, feliz.

Y no se si es común a la mayoría, pero como madre de un hijo con autismo la muerte en sí misma, no me genera angustia, asumiendo que tuve hasta hoy una vida llena de felicidad, de infinitas cosas que agradecer, que me podría morir hoy mismo sabiendo que todo fue perfecto como fue. y sabiendo algo tan obvio pero que nos cuesta tanto asumir que es que todos nos vamos a morir.  Pero la muerte sí, me genera una gran responsabilidad. Pensar en dejar las cosas lo mas ordenadas posibles para que cuando no esté,  cuando  deje el  nido,si fuera el caso,mi hijo pueda seguir teniendo la vida plena que tiene hoy. Confío plenamente que así será.

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s